Entendiendo la oxidación de la piedra natural
Es uno de los problemas más frustrantes: un suelo de mármol blanco y reluciente (como el Blanco Macael, muy típico en nuestra zona) que, con el paso del tiempo, empieza a desarrollar unas antiestéticas manchas amarillentas. ¿A qué se debe este fenómeno y tiene solución?
Causa 1: La oxidación del hierro
El mármol es una piedra natural y, como tal, contiene diversos minerales en su composición. Muchos mármoles blancos contienen pequeñas cantidades de hierro en sus vetas o en su matriz. Cuando el suelo se expone a un exceso de humedad (por fregar con demasiada agua, fugas en tuberías o humedad por capilaridad), este hierro se oxida (se oxida exactamente igual que un clavo viejo), tiñendo la piedra de color amarillo o cobrizo desde dentro hacia afuera.
Causa 2: Capas de ceras y cristalizadores antiguos
Otra causa muy común, y por suerte más fácil de solucionar, es la acumulación de ceras amarilleantes. Si a lo largo de los años se han aplicado productos de mantenimiento inadecuados o cristalizadores de baja calidad, estos forman películas superficiales que con la exposición a la luz solar y la suciedad se vuelven amarillas.
Causa 3: Manchas orgánicas y limpieza incorrecta
El uso continuado de fregonas sucias o aguas estancadas puede provocar que la materia orgánica penetre en los poros del mármol, dándole un tono cetrino.
¿Cuál es la solución?
Si el problema es una capa de ceras antiguas, la solución es rápida: un pulido superficial y un nuevo cristalizado eliminarán la capa amarilla y dejarán expuesto el mármol blanco original.
Si el problema es la oxidación interna del hierro debido a la humedad, el proceso es más complejo. Existen cataplasmas químicas diseñadas para extraer el óxido de la piedra, aunque si la oxidación es muy profunda, la mancha podría ser permanente. Lo mejor es contar con un profesional que evalúe tu caso específico. ¡Llámanos a Pulidos Almeida y evaluaremos tu suelo sin compromiso!